Ficción

Microrrelato: Tócala otra vez

Tócala otra vez

Vigilo a mi mujer, sentada a mi lado en el sofá, por el rabillo del ojo. Concretamente, vigilo la humedad de sus ojos. Los clientes del Rick’s Café Américain se acaban de poner en pie y cantan La Marsellesa. Con sigilo, extraigo del bolsillo de mi bata de lana el pañuelo de papel que secará mis lágrimas, las que ya están brotando. Pero mi mujer no llora, aunque al menos parpadea. Esta asimetría emocional se ha convertido en la norma: ayer por la noche vimos Blade Runner y ella lloró con el discurso final del Nexus 6, “es tiempo de morir”. Yo no pude llorar, aunque al menos parpadeé. Y en mi pensamiento revoloteó eufórica la idea de una separación.

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2 Comments

    1. Efectivamente:¿Qué ocurre cuando ya no nos emocionamos por las mismas películas? Pienso en el caso en el que se deja atrás un tiempo en el que sí había sincronía emocional.
      Gracias por tu comentario… No sé qué pasa que WordPress no me avisa de los comentarios y no había visto el tuyo. Seguro que he toqueteado alguna tecla indebidamente. Es el sino de los diletantes como yo.
      Un abrazo,
      Esperanza.

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