EL HOMBRE DISTANTE

El hombre distante acumulaba relaciones fantasma. De hecho, con cada nueva conquista virtual, constataba que no le gustaban en absoluto las mujeres de carne y hueso, repletas de olores, movimientos, sonidos, colores, gemidos, jadeos, chillidos, voces agudas o quedas, pestañeos, contoneos, seseos o ceceos. Tampoco pudiera decirse del hombre distante que amase a las mujeres…

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