Ficción

Un sosias viene a verme.

Sosias RAE

La figura del sosias

El sosias es aquél personaje que se parece tanto a uno mismo que las personas de alrededor llegan a confundirlas. Sosias, en la obra de Plauto Anfitrión, es el criado por el que el dios Mercurio se hace pasar para ayudar a Júpiter a conseguir el amor de Alcmena (por cierto y a la sazón, mujer de Anfitrión). Así, el sosias puede ser también un impostor, el que engaña y se hacer pasar por otro para cumplir su objetivo.

El sosias en el cine

Aunque en la vida real los sosias son poco frecuentes, exceptuando el caso de los gemelos univitelinos, sin embargo en la literatura y en el cine constituyen un auténtico filón cientos de veces representado. Resulta un recurso de primera línea para armar una trama, crear un antagonista o dar lugar a la confusión. Y este personaje de potencia extraordinaria es a menudo el motor de la trama de la acción en la ciencia ficción, el cine negro y, por supuesto, el thriller.

Un día, estás viendo una película en tu portátil y en ella aparece un actor que guarda un enorme parecido contigo. ¿Te gustaría saber quién es esa persona? Esta es la interesante premisa de Enemy, dirigida por el galardonado y omnipresente Denis Villeneuve en 2014. La cinta es un interpretación libre de la novela de Saramago El hombre duplicado, autor que a menudo partía de enunciados contrafácticos: ¿qué pasaría si… todo el mundo se quedase ciego (Ensayo sobre la ceguera)? ¿Si un día la gente dejase de morir (Las intermitencias de la muerte)? ¿Si te encontrases con una persona idéntica a ti mismo? Un tipo de enunciado enormemente fecundo en manos de directores de cine como Villeneuve, Nolan o Gondry. (Estos dos últimos, son algunos de mis favoritos. Tenía que decirlo).

La tecnología del siglo XXI nos brinda la posibilidad de fabricar sosias de nosotros mismos a partir de nuestro material genético: la clonación. Así, en la lentamente maravillosa y fascinante película de ciencia ficción Moon, dirigida por Duncan Jones en 2009, el protagonista es víctima de esta técnica que puede llegar a tener aplicaciones espeluznantes.

Sin recurrir a la clonación, la película Surrogates (Jonathan Mostow, 2009) propone la posibilidad de quedarnos en casa envejeciendo y enfermando mientras un robot réplica de nosotros mismos pero en nuestra mejor versión (guapos, sanos y jóvenes) vive nuestra vida en nuestro lugar dirigido por control remoto.

El sosias en la vida real

No alguna vez sino muchas debe haberte ocurrido que alguien te dice que guardas un gran parecido con un desconocido. La curiosidad surge de inmediato, aunque suele suceder que la similitud se desvanece rápidamente al conocer a aquella posible copia de nosotros mismos.

Evidentemente, la subjetividad campa a sus anchas en el terreno de los parecidos y recuerdo aquí el concepto de “aire de familia” tal y como lo utilizaba el filósofo Wittgenstein. Al final, no es una similitud precisa sino más bien un sencillo no sé qué que dos personas tienen en común. También es habitual que nunca lleguemos a conocer a esa persona y como tantas veces en la vida, la pregunta queda en el aire para siempre, hasta que simplemente la olvidamos a fuerza de días, meses y años.

Solamente una vez me ocurrió que fui yo misma quién sintió que el parecido era excepcional. En una foto que ocupaba la primera plana de un periódico de tirada nacional, un grupo de estudiantes posaba en una aula de una universidad sevillana. En el pie de foto se indicaba que ese grupo de estudiantes europeos inauguraba el Proyecto Erasmus. A la izquierda de la imagen, una chica rubia se reía con mi sonrisa y miraba a cámara con mis ojos. Su figura, la edad, el mechón rubio de su pelo que caía del moño recogido de forma improvisada… Todo eso era mío.

Guardé el recorte del periódico durante un tiempo y a menudo preguntaba a amigos y conocidos si encontraban la misma sorprendente similitud que a mí me fascinaba. Las respuestas eran variadas, aunque todos coincidían en que la fotografía no era de gran calidad y que el parecido no podía apreciarse con claridad. A fuerza de tocar el trozo de papel, su tinta se fue esparciendo y la imagen acabó estropeándose, así que olvidé el recorte en algún cajón de alguna casa de la que al poco tiempo me mudé. A veces pienso que hoy hubiera encontrado y quizás conocido a esa chica, gracias a las redes sociales. Me hubiera encantado tomarme un café con ella y (quizá) experimentar la sensación de observarme en un espejo de carne y hueso. Y, ¿qué habría pensado ella?

A lo largo de los años, otros han sido los que me han adjudicado variados parecidos. Helos aquí, de peor a mejor:

  • Doña Rogelia (¿por qué razón no maté a esa persona?).
  • Marta Botía del dúo cantante Ella baila sola (¿de verdad?).
  • Cecilia Roth (¡Bien!).
  • Michelle Pfeiffer (amé de inmediato a la persona que me lo dijo. Amé sus dioptrías).

En mi relato Autoencuentro describí una escena muchas veces imaginada: conduzco por una carretera estrecha y me cruzo con un coche conducido por una mujer ligeramente distinta a mí, pero yo sé que esa mujer soy yo. El problema es que ella parece no saber que yo soy ella y que ella es yo, y por eso  quiero detener su coche y decirle: “¡Eh, ¿por qué nos hemos duplicado, y qué sabes tú de todo esto?”

El otro: el alter ego, el amigo imaginario, el sosias inventado por uno mismo

Uno puede también crear su propio sosias. De hecho, ¿quién mejor para lograrlo? En mi caso, para cuando más allá del suelo, tampoco quiero estar dentro de mí, he creado un alter ego que se llama Velveta Mock (estoy en todo). Velveta es mi sosias, desinhibida, gamberra y esencialmente libre. Le apasiona el humor fino-fino, la literatura de ciencia ficción, la nueva literatura Weird, y las películas de ciencia ficción ultralenta (mmmmm, parece que aquella estrella se ha movido).

A veces firma los libros que escribe y yo edito o simplemente me observa sin juzgarme. Nunca permito que se aleje mucho de mí, porque ella, a quien todo le entusiasma, me pone de novia con la vida.

PARA SABER MÁS: En el magnífico post titulado El doble en la literatura y en el cine, del blog de Dinora Fernández, hay un interesante estudio sobre la figura del doble y también de la presencia siempre inquietante de los gemelos idénticos en la literatura y en el cine.

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